Una de las primeras premisas, para evitar dejarse llevar por el consumismo irracional, es plantearse por un lado, antes de comprar algo, si lo necesitamos realmente y luego, una vez que ya ha terminado su vida útil para el propósito que lo adquirimos, si podemos darle una segunda vida usándolo de otra forma.

Si decidimos que es necesario, pensemos si existe la posibilidad de comprarlo de segunda mano. A parte de estar ayudando a nuestra economía, colaboramos con otros colectivos y contribuimos a que las cosas circulen, alargándoles la vida.

Comienza el camino hacia el objetivo final “Zero Waste” o residuo cero. Puedes empezar por hacer una lista de la compra, evitando adquirir productos envasados y sobretodo, que usen plástico. Piensa en qué productos podrías comprar a granel, reutilizando el mismo recipiente. Decántate por el cristal y las bolsas de tela, cuando sea posible. Si tienes que usar botellas de plástico al final, que puedas usarla muchas veces.

Al adquirir cualquier cosa, intenta pensar en su durabilidad y calidad. Compra tu ropa, accesorios, menaje de cocina, muebles, etc con esta premisa. Interésate por la procedencia, método de producción y qué recurso humanos se han utilizado.

Adquiere productos ecológicos, sin pesticidas y cero químicos, respetuosos con el medioambiente. Esto se puede aplicar especialmente a la alimentación, pero también al cuidado e higiene personal y los productos de limpieza que usamos. Los componentes  químicos contaminan la tierra, el agua y nuestro cuerpo, ya sea a través de la ingesta de alimentos o de nuestra piel.

Se responsable con la cantidad de comida que compras, para que no tengas que tirar nada a la basura.

Se muy consciente con la cantidad de energía eléctrica que usas. Elige bombillas led y electrodomésticos eficientes. Si puedes, utiliza proveedores que suministren energía procedentes de fuentes limpias.

El agua es un bien precioso y escaso. Usa solo la que de verdad necesites. Gestos simples como cerrar el grifo cuando te lavas los dientes o dejar los baños como un lujo ocasional y optar por la ducha diaria se materializan en un ahorro considerable.

Asegúrate de simplificar la clasificación de los residuos que generas en casa. Organiza una zona cómoda para que puedas separar y tener los residuos domésticos, de forma sencilla, pero correcta, hasta el momento de llevarlos al punto de recogida.

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